Fútbol. Kily: «Cuando dirija a Central se termina el cuento»

El DT de Central dijo que pone «en juego el cariño de la gente», que «no puedo fallar» y que «no puedo formar el equipo con 11 pibes». Kily González a fondo.

 

Por Ovación – La Capital

El Kily González que entiende que no todos lo quieren en Central; el Kily que, considera, arriesga el cariño de la gente; el Kily que no quiere fallar pero, sabe, que está la posibilidad; el Kily que, advierte, cuando empiece a dirigir se termina el cuento. Ese Kily González, flamante entrenador canalla, es el que no le puso barreras a su discurso aun cayendo en frases sentimentalistas y habló de todo en un extenso diálogo con Ovación, en el que dijo no sentir miedo por el desafío que tiene por delante, sin dudas uno de los más importantes de su carrera, y frente al que espera estar a la altura. En la inmensidad y por estos días desolada ciudad deportiva de Granadero Baigorria, el DT puso en palabras la situación de Marco Ruben y su ansiedad por conocer el final de la historia, la inserción de los pibes de las inferiores, la posibilidad de la vuelta de Di María, la chance de Lavezzi y otros tantos temas de los que no se guardó nada. Un Kily auténtico en la larga espera por salir al ruedo.

¿En tu larga carrera hubo algo en el fútbol que te haya dado miedo?

No sé si miedo. En determinado momento te pueden aparecer dudas sobre si estás preparado o no. Por ejemplo la gente decía que tenía que estar en la selección, pero no sabía si mi nivel daba para eso. Nunca tuve miedo al escenario que tenía que enfrentar, sino que tenía que ver con las expectativas propias, si estaba o no a la altura de las circunstancias. Para mí el fútbol siempre fue más adrenalina que miedo.

En esto de las “expectativas” o “estar a la altura”, ¿dónde sentís que estás parado de cara a uno de los pasos más importante en tu carrera?

Me puede generar incertidumbre por saber si verdaderamente estoy preparado, porque viste que acá en Argentina te va mal y se habla de fracaso. Soy consciente de que me juego ni nombre y mi historia con el club porque soy muy exigente conmigo mismo, pero creo que esta autoexigencia es una ventaja. Imaginate que en esta situación no voy a tener la chance de entrar a un campo de juego para descargarme, sino que voy a depender de los jugadores. Obvio que esa incertidumbre está presente, por eso trato de achicar el margen de error. Pero miedo no tengo, quizá porque no soy un tipo pesimista, pero sé que está la posibilidad de que la cosa vaya mal. De todas formas siempre pienso que me va a ir bien.

Te preguntaba lo del miedo porque cuando inicies tu carrera como técnico vas a golpear la puerta y te va a atender un fútbol profesional donde el sentimiento muchas veces se da de cara contra los resultados.

Tengo muy en claro que cuando eso pase se termina el cuento. Noto en el contacto diario con la gente que se habla del proyecto integral, que ahora son todos kilystas, pero cuando llegue la hora todos van a decir: “¿A ver qué es lo que podía transmitir el Kily?”, y tengo que estar preparado para eso. Si el equipo no funciona, el responsable voy a ser yo y lo asumo como un gran desafío. Esa incertidumbre de la que te hablaba tiene que ver con esto. No soy boludo, sé lo que pongo en juego. Sé que no puedo fallar, pero la chance está, esto es fútbol. ¿Qué tengo que hacer? Trabajar, analizar, estar en los detalles mínimos y lograr que los jugadores se identifiquen con eso. Porque yo te puedo vender cualquier buzón: “Central va a hacer eso o lo otro”, pero después los jugadores lo tienen que demostrar adentro de la cancha.

El Kily González.